Capítulo 58
El caos estalló como una bomba en la fiesta. La gente corría en todas direcciones, tropezando unos con otros, buscando refugio, mientras los guardias se movían rápido, formando un cerco cada vez más cerrado.
—Deja a mi hermana —suplicó Matthew, alzando una mano, su voz ss sentía desesperada, preocupada por la locura del lobo.
Vicente lo miró, los ojos tenían una llama de fuego provocada por la rabia.
—¿Tu hermana? —soltó, con una risa amarga—. No lo sabía... Pero qué bien que lo sea