Capítulo 49— Él viene con nosotros.
El amanecer llegó con un silencio pesado. Nadie había dormido realmente. Los lobos del norte patrullaban las murallas en turnos dobles, los ojos fijos en el bosque donde las criaturas habían desaparecido horas antes. Las antorchas azules seguían encendidas, parpadeando como si también esperaran algo.
Lyra bajó de la habitación que le habían asignado con ojeras marcadas. Las sombras habían estado inquietas toda la noche, moviéndose bajo su piel como si quisieran salir por su cuenta. Se detuvo fr