Capítulo 35— La loba de Medianoche.
Afuera, algunos lobos ya aullaban cortos llamados de vigilancia. Dentro, el fuego de la chimenea proyectaba sombras largas sobre las paredes.
Lyra salió de la sala con los príncipes a su lado. El cansancio había calado hondo en su cuerpo, pero su mente seguía alerta.
En un pasillo menos transitado, Draven la tomó del brazo con suavidad.
—No me gusta estar en territorio de otro —admitió—. Pero si tienes que enfrentarte al norte, prefiero que sea así. Con todos mirando.
Lyra lo miró de reojo.
—No