La sala principal del valle estaba iluminada por el fuego grande del centro, donde las llamas rojas y doradas proyectaban sombras danzantes sobre las paredes de piedra. Las cuatro lobas se acomodaron alrededor de la mesa larga: Lyra a la derecha de su padre, Kariane junto a Teo, Selene con las manos entrelazadas sobre su regazo, y Zoe sentada más cerca de la chimenea, sintiendo por primera vez en su vida un calor que no lastimaba.
Draven y Alaric estaban frente a ellas, erguidos, serios, casi s