Cuando ambos se habían tranquilizado Luciana se limpiaba las lágrimas que tenía aún marcadas en sus mejillas, al igual que Diego.
—Estás tan increíblemente hermosa, los años te han sentado de maravilla. — él no podía dejar de mirarla.
—No sabes cómo sufrí pensando que estabas muerto, Diego me sentía tan culpable, si yo no te hubiera puesto ese mensaje, tal vez nada hubiera pasado — Diego la miraba directamente a los ojos.
—Pues yo me alegro que lo hayas hecho así, sabes bien que si me estaba