Mundo ficciónIniciar sesión―Buenos días, señorita, ¿Cómo amanece?
―Muy temprano para mi gusto―Le contesté al portero con una sonrisa fingida al meter mis manos en la chaqueta de cuero negro que cargaba.
El pobre hombre solo estaba siendo amable conmigo, él no tenía la culpa de que mi prometido me exigiera anoche antes de irse, que le esperara en el portal del edificio a las nueve de la mañana para entregarme los documentos que Matt nos había exigido.
Te fijaste que me referí a él como prometido,







