Me fui al aeropuerto, me coloqué el gorro de la chaqueta y los lentes oscuros para que nadie me reconociera, estoy indecisa, no sé para dónde ir, pero lo más prudente ahora es ir a casa, así que tomaré un vuelo a Miami y de allí veré qué hago. En todo el vuelo solo lloré, no puedo creer como mi vida cambió así. Todo es una maldita mentira, mis padres, soy hija de un asesino, mi madre ni siquiera me quería, soy hija de un mafioso, ni siquiera sé qué nacionalidad tengo, de tanto pensar no sé en q