¡Joan, cálmate, por favor no apuntes a mi hija baja esa arma! ¿Qué haces? ¡Es tu esposa! ¿Estás loco?
— ¡yo no tengo ninguna maldita esposa! Así que habla ya, porque te juro que muero de ganas por mandar su cuerpo lleno de balas a México, porque me imagino que vinieron para acá a seguir destrozando a mi familia y eso no lo voy a permitir cometí un error sí, pero ahora mismo arreglaré las cosas.
— no sé de qué asesinato me hablan, realmente no lo sé, pero lo que sí les puedo asegurar es que Me