Es increíble la facilidad con la que el cuerpo pierde condición, antes era tan ligera como una pluma, una chica que iba a todos lados sin soltar un sólo jadeo. En cambio, ahora, después de un par de meses sin hacer otra cosa que caminar entre nobles y mostrarme como una de ellos, me he vuelto completamente inútil.
Y esto queda claro cuando el enorme brazo de Silas me arroja de espaldas al suelo con la fuerza suficiente para dejarme sin aire. Las doncellas lanzan exclamaciones asustadas mientras