Mundo ficciónIniciar sesiónAnaís al escuchar su nombre alzó la mirada, poco le faltó para caer desmayada por la impresión de ver a Diego, porque no tenía dudas de que esa era la identidad del joven parado frente a ella. Cualquiera podía apostar que no podía diferenciarlos, después de todo solo compartió con él una sola vez, pero la realidad es que su cuerpo vibraba como las cuerdas de un violín ante la sola presencia del hombre, además,







