Mundo ficciónIniciar sesiónMarcos se quedó sorprendido al ver el rostro de angustia de su hijo menor, sus ojos estaban enrojecidos y anegados en lágrimas, en su mirada se notaba su desesperación, lo observó de forma silenciosa, analizando cada una no solo de sus palabras, sino también de sus expresiones, mientras el chico volvía a suplicarle.
—Necesito que me envíes lejos… Habla con mi tío Hefesto para que me reciba en su casa o también







