Capítulo 87. Veneno entre las sombras.
Nadia
La rabia me carcomía como un ácido. Seguía abajo, entre los restos del humo, la música decadente y los gemidos apagados de sumisas y jefes de clanes ebrios de poder. Pero yo... yo estaba ardiendo.
¡Maldita perra!
Dominic se la había llevado. Marcada. Poseída. Conquistada. Y no, no le dio el escarmiento que todos esperábamos. No la humilló. No la dejó sangrando. No la hizo suplicar, no la golpeó.
Aunque dijo que le haría pagar, se la llevó como si fuera un trofeo.
Como si... la amara.
Me c