Capítulo 23. Hielo líquido.
Trina
El frío fue lo primero que sentí.
Se coló entre mis costillas como cuchillas afiladas, entumeciendo mi piel y haciéndome temblar de inmediato.
Abrí los ojos con lentitud, tratando de acostumbrarme a la penumbra, pero el simple movimiento me mareó.
Cerré los ojos de nuevo, tratando de estabilizar mi cuerpo. No pude evitar estremecerme por la baja temperatura, sin embargo, la sensación no solo venía del aire gélido que se filtraba entre las grietas del almacén, sino que parecía haber nac