NARRADOR
Alexander simplemente lo beso con deseo, mientras le estrujaba las nalgas y se apegaban ambos en el escritorio, los jadeos de lujuria se escuchaban ahí dentro. Estaban tan ensimismados en lo que hacían que no sintieron que tocaban la puerta y esta se abría dejando pasar a los socios que se quedaron observándolos. Anna entró detrás de ellos y al ver el espectáculo carraspeo la garganta y soltó
—Danko, aquí están sus socios
Ante esa noticia se soltaron y al darse vuelta se fijaron que ten