NARRA SEBASTIÁN El ginecólogo
Salía de una consulta y escuché un alboroto, al levantar mi cabeza, vi al esposo de Serena que hablaba con una de mis pacientes, cuando me fije que estaba pasando algo raro y creí observar que ¿estaba llorando? No podía creerlo, sin embargo, simplemente corrió a toda prisa hasta el ascensor y lo abordo, los demás gritaban tratando de detenerlo. Cuando la mujer que hablaba con Él regresaba, la reconocí, era la señora Alessa. La curiosidad me ganó y me acerqué para s