NARRA DANKO
Después que Alexander se fue, me quede arreglando lo que me faltaba, tocaron a la puerta y oí que me pedían permiso para entrar, respondí con un «pase», era el guardia del estacionamiento que me dio mi celular, argumentando de que mi esposo se lo había llevado y que le había pedido que me lo trajera, le agradecí y me fije que estaba descargado, lo puse a cargar y seguí en lo mío. Dos veces llamé a Annia para que se llevara algunos documentos para que les sacara copias, no demoro much