NARRA ALESSANDRO
No me gustaba nada el hecho de que estuviese de esa manera, con esa actitud, como si estuviera con alguna duda, con ese semblante de preocupación. Cuando se levantó muy despacio, la ayude a caminar porque estaba un poco desestabilizada, fue hasta la cómoda de madera, abrió un cajón y saco algo que no alcance a ver, me pidió ir al baño, hasta allá la lleve y entro, le pregunte si quería ayuda y me dijo que “no”.
Escuche que orinaba, espere que saliera, oí que se lavaba las manos,