Fue una velada maravillosa, mis hijos se fueron a descansar, mis nietos no dejaban de darme cariño, este trío son muy unidos, mi hija los controla muy bien, Alessandro es muy acolitador y eso hace que Kiara se enoje a veces, al despedirse para regresar a su casa no querían soltarme, me tenían prisionero en el sofá, Alessandro los jalaba casi rogándoles que me soltaran y nada, sin embargo, mi hija se acercó sonriente y solo ordeno.
—Vamos a casa ya, dejen a su abuelito ya, debe ir a dormir, desp