Esas palabras lanzadas por la ginecóloga y su semblante preocupado nos hizo mirarnos con preocupación, en mi mente se cruzaron frases de peligro, como si algo malo les pasara a mis hijos, enseguida indague con premura.
—¿Qué pasa, doctora? por favor, no nos oculte nada
De la nada soltó una carcajada para decir
—Ustedes dos son los padres más afortunados del mundo, jajajaja
Alessandro y yo nos observamos muy extrañados de sus palabras, hasta que con su semblante risueño hablo
—¡Son tres!, dos var