CAPÍTULO 40. SOLEDAD
—¿Debo ir a terapia? —pregunté.
—Es lo mejor hija, —respondió mamá.
—No quiero, yo sé que Joel no murió, estoy segura que su padre lo esconde de mí, ese señor me odia.
Constantemente perdía el control de mis emociones, gritaba y golpeaba las cosas a mi alrededor, me frustraba que no me creyeran que él seguía vivo, necesitaba su apoyo para averiguar la verdad, pero no me ayudaban.
Mamá, dentro de su angustia por mis arranques de ira, me propuso un trato.
—Alexa, he estado pensando y realmente ha