Capítulo 50. Alguien a quien proteger
La furia de Aníbal estaba desbordada y las órdenes fueron precisas, debían entregársela con vida y sin un rasguño, los hombres salieron a recorrer el área mientras Alissa corría desesperada por encontrar la salida del lugar, o por lo menos un lugar donde esconderse, pero su cuerpo no le estaba respondiendo, sus piernas flaqueaban y por más que corriera, simplemente no avanzaba, su mente le estaba jugando en contra, colocando los recuerdos del ataque de Aníbal hacia Maximiliano, las imáge