Mundo ficciónIniciar sesiónRyan elige de mi aparador la copa de vino gigante que Val me regaló de broma, con casi toda la capacidad de una botella. Sirve demasiado y me la da.
—Siéntate—, ordena.
Levanto las cejas y le doy un sorbo a mi copa de vino del tamaño de una pecera.
Él suspira. —Por favor.—
—Bastante cerca. —Vuelvo al sofá y me siento.
Ryan se posiciona frente a mí, sentado en la mesa de café







