Angy.
Abro los ojos de repente. El brillo de la habitación pega en mis ojos y tengo que volverlos a cerrar, poco a poco los vuelvo a abrir hasta que se acostumbran a luz del día.
Luz del día...
Reparó en dónde estoy, es una habitación pequeña sin mucha decoración y con colores vivos, aunque la pintura este por caerse de las paredes.
—Bienvenida, Angy.
Miro a Dimytri quien está a pasos de la puerta de entrada y salida, bajo los pies con dificultad porque siento dolores musculares muy fuertes com