EPÍLOGO.
MIKA.
Abro los ojos de golpe, tanto que la luz impacta contra ellos y hace que quede ciego un par de minutos mientras me acostumbro a la luminosidad del lugar en donde estoy.
Siento mucho calor y tengo una sed inmensa. ¿Dónde carajos estoy? Cuando caigo en la cuenta de que estoy en una playa desierta comienzo a caminar.
—Detesto estos sitios. —No sé si es parte de mi imaginación o no, pero está un poco raro el hecho de que no recuerdo que me trajo hasta aquí y cada que trato de pensar en ello