(Epílogo – Parte V – AERVAL, EL NIÑO REY – Años 116–128 – PARTE 3
La marcha hacia el norte fue corta, pero suficiente para que Aerval entendiera que la disciplina de los soldados no se ganaba con discursos, sino con la manera en que un rey monta, come y duerme entre ellos. No aceptó tienda propia. No permitió un brasero exclusivo. Compartió el frío y el silencio con la misma obstinación con la que había enfrentado al consejo. Algunos hombres comenzaron a mirarlo con respeto genuino; otros con u