(Epílogo – Parte V – AERVAL, EL NIÑO REY – Años 116–128 – PARTE 4
Aerval se acercó a la cama. Rylan giró la cabeza apenas, como si percibiera una presencia distinta. Su boca se abrió un poco, y un hilo de aire salió con un gemido tan débil que parecía pertenecer a un niño.
Seren habló sin apartar la vista:
—Se muere, Aerval. Eso es todo lo que queda.
Aerval quiso decir algo —una disculpa, un consuelo, una promesa— pero nada habría servido. Rylan Velgaard estaba más cerca de la tumba que del mun