Epílogo – Parte VII: El Ocaso del Rey Silencioso
Año 145 – El Invierno de las Sombras Largas
Aerval Dravenn tenía cincuenta y ocho años, pero su rostro parecía tallado en la misma piedra gris de Eldemar. No había engordado con la edad ni se había encorvado; al contrario, parecía haberse secado, como si el poder hubiera consumido todo lo que había de humano en él, dejando solo el hueso y la voluntad.
El rey no tenía reina. No tenía hijos. Solo tenía el cofre de madera oscura en su habitación y u