Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon paso lento, únicamente con unos calzones negros y anclados a las caderas y expresión monocorde, se dirigió hacia la habitación.
Se detuvo en el umbral de la puerta al verle más que esperándole.
De rodillas.
Rostro gacho.
Y las manos con las palmas hacia arriba.
La saliva se le atascó en la garganta.
Mucho tiempo sin volver a entrar allí.
No le había hecho falta.
Se había dado cuenta que aquello no era tan imprescin







