No son celos.
Esta mañana, cuando salió de su casa, esperó encontrarse con cierta fotografía en los periódicos sociales. Después de todo lo que sucedió ayer por la tarde, se había preparado mentalmente, y físicamente, para afrontar el ataque de Luciano. Al parecer, el hombre no hizo nada. No sabía si sentirse feliz o estar más alerta que nunca.
La larga conversación que tuvo ayer con Luciano, había sido tensa e incluso su asistente estuvo presente. Lo cierto era que nada había quedado bien. Fue una pérdida