La invitación.
Esta vez, cuando salió del ascensor, no vio a su asistente y eso le llamó la atención inmediatamente. Frunciendo el ceño, miró la hora en su reloj de pulsera. Pasaban las seis de la tarde y se regañó mentalmente por haber tardado tanto en la planta de producción de interiores automotrices.
No le quedaba más remedio que resignarse y esperar hasta mañana para hablar con ella. Tampoco era un asunto urgente, así que…
Frenó los pasos cuando vio a su asistente salir de su oficina. Ella estaba miran