Capítulo 61: ¿Eres la niñera?
Daisy alzó la cabeza con el corazón golpeándole la garganta y vio, en el marco de la puerta, a un niño pequeño que la observaba con una intensidad impropia de su edad. Tenía el cabello de un rubio y unos ojos azules, tan profundos como el mar, que parecían leerle el alma.
Abrió y cerró la boca, incapaz de articular palabra.
«Virgen de los descubiertos, que este niño no me acuse o termino en la cárcel antes de la cena» pensó con un ramalazo de pánico. Sin embargo,