Capítulo 46:Un deseo crudo y violento.
Capítulo 46:Un deseo crudo y violento.
En la mansión Roth, Daisy se sentó en el suelo de la sala, observando a Pecas corretear alrededor de ella. El pequeño perro ya no cojeaba. Su recuperación había sido completa, y ahora saltaba y ladraba con la energía de siempre.
—Mírate —dijo Daisy, acariciando su cabeza—. Ya ni se nota que estuviste lastimado.
Pecas ladró como si entendiera y se tumbó panza arriba, pidiendo más caricias. Daisy sonrió y complació al animal.
—¿Sabes? Jamás pensé que recupera