Capítulo 45: Solo un caparazón vacío.
Capítulo 45: Solo un caparazón vacío.
Una semana después de su encuentro con Daisy, Richard llegó a su empresa con ojeras profundas y las manos temblorosas. Había pasado días intentando salvar lo que quedaba de su imperio, llamando a socios, suplicando a bancos, buscando inversores desesperadamente. Cuando entró al edificio, notó algo extraño.
La puerta de su oficina estaba abierta.
Dentro, tres hombres con trajes impecables revisaban documentos. Eran funcionarios judiciales.
—Señor Town—dijo