Capítulo 36: Un hombre con responsabilidades
Valentín agudizó la mirada, y entonces lo vio: a Anton, —el dizque amigo de Sofía, el que siempre estaba ahí—, posando una mano protectora sobre el brazo de ella.
Algo oscuro y primitivo le subió por la garganta.
—Quítale la mano de encima —gruñó, dando un paso al frente—. Ahora, Anton.
Anton no se movió ni un milímetro.
—¿O qué? —respondió con el mismo tono amenazante—. ¿Vas a golpearme a mí también? Adelante. Estoy listo para darte pelea.
—Sofía es