•Penélope•
El silencio en el jet no era exactamente incómodo, pero yo me sentía fuera de lugar ahí.
Miguel estaba sentado frente a mí, con las piernas estiradas mientras revisaba un documento con desgano. No había dicho mucho desde el despegue, aunque sí me ofreció una copa de champán y sonrió cuando la rechacé.
Idiota.
En ese momento necesitaba ruido para calmar los nervios que prácticamente me gritaban obscenidades porque estaba a solas con Miguel.
Quería que coqueteara conmigo o que al menos