—Esteban, un gusto tenerte por aquí—le dijo Rafael estrechándole la mano.
—A mi también, ya es hora de acabar con todo esto— le respondió a Rafael—Muchacho, usted tiene más vidas que un gato—saludó a Diego riéndose—me alegro que estés bien.
—Gracias, muchas gracias—le contestó Diego— ¿crees que esta vez si se pueda salir de Gerónimo de una vez y por todas?
—Si, al menos que se escape y ya para evitar eso le tengo puesta vigilancia, en unos días ya lo vamos a encerrar, es una lástima que no sepam