CAPÍTULO 36

—¡Joder, Teodoro!— gritó mientras con otro movimiento de mi lengua, su clímax la reclamaba, sus caderas se levantaban de la cama a pesar de mi firme agarre sobre ella.

Sin desperdiciar ni una gota de su orgasmo, lamí su dulzura hasta que no pude más. No tuvo tiempo de recuperarse del orgasmo antes de que penetrara mi palpitante verga en su estrecho calor, estirando su entrada para acomodar mi tamaño. Sentándome sobre mis encorvadas, jalé sus piernas hacia mí, apuntalando sus caderas con el apoy
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP