Regreso al castillo, y estaba en la sala, sentado estirándose y vio una bruma verdinegra, era Laila, pero llego con las gemelas.
—¡Dominik! —dijeron las dos y se abalanzaron a besarlo
—¡Mis amores!-dijo el Rey
—Ya se probaron sus vestidos, se las ve ¡hermosas!-dijo Laila
—¡Yo quería verlas!-dijo Dominik
—No se puede, es la tradición —dijo Laila
—¿Se van a quedar aquí un momento más?
—¡Si tú quieres, sí!-dijeron las dos
—Vamos a mi habitación-dijo Dominik
—Espera hermanito mío, ¡espera!