—Amor, que pasa, jamás has llorado,
—Mi hijo… Alexander… se fue… llorando y yo… soy el culpable
Dominik se acercó a su abuelo diciendo
—Abuelo, ten paciencia, mi papá siempre estaba triste, te extrañaba y bueno creo que los recuerdos lo pusieron así
—Dominik, no debí tratarlo de esa manera, le dolió y mucho, ¡yo lo dejé solo!
—Amor, eh, si puedes saber dónde está ahora y que vayas a arreglar esto, no lo dejes ahí, ¡tú amas a tu hijo!, siempre lo decías, creo que llego la hora de hablar con