—Oh, perdone su majestad—dijo levantándose y tropezándose con la manta y Adrién la abrazo para que no caiga, se miraron y se sonrojaron
—¡Buenas tardes!—volvió a decir ya parándose bien
—¡Buenas tardes!, parece que se divirtieron —dijo Dominik pícaramente
Adrién estaba colorado y Mircela igual, las gemelas no se aguantaron la risa
—Mi mamá debe estar preocupada, jamás he faltado en llegar a casa—dijo Mircela
—Dame tu número, hablaré con ella—dijo Dominik
Mircela le dio el número Dominik hi