El aire frío de la noche los hizo sentir bien
—¡Vamos a volar!—dijo Dominik
Desplegó sus alas, las abrazo y volaron hacia el cielo, los que estaban afuera vieron ese espectáculo y miraban con la boca abierta, jamás en su vida habían visto nada de eso.
Volaban encima de las nubes con sus manos, tocaban las nubes, se acordaron de que ellas también tienen alas y las desplegaron, Dominik estaba feliz, ahora volaban juntos haciendo piruetas, subían y bajaban en picada, se escuchaban sus risas.
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