Capítulo Cincuenta y Uno — No juegues conmigo...
Lorenzo Bianchi
Aquella reunión de la junta directiva, a pesar de haber sido tensa y totalmente inesperada, salió mucho mejor de lo planeado.
Tuve la oportunidad perfecta de colocar mis cartas sobre la mesa, dejando a mis adversarios completamente aturdidos, acorralados y sin opciones de juego.
Después de que todo quedó debidamente aclarado y delimitadas las posiciones de cada jugador en ese tablero de ajedrez, todas las ratas se marcharon de la oficina.
Ahora estoy aquí solo en mi despacho pre