Capítulo Cincuenta y Seis — La telaraña armada...
Diana Cross
¡Esa víbora ladina se está haciendo pasar por mí para quedarse con Lorenzo exactamente como su despreciable familia tanto quería!
Siento mi sangre hervir y mi estómago revolverse ante la certeza. Mis manos tiemblan levemente sobre mis piernas.
Ahora empiezo a comprender toda la telaraña ardidosa que fue armada para aprisionar a este hombre de una manera tan cobarde y liviana.
Lo peor de todo es que solo yo puedo desenmascararla y destruir esta farsa ridícula que Antonella inventó.
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