Lorenzo Bianchi
Estamos sentados lado a lado en la barra de mármol oscuro de mi cocina moderna, saboreando las jugosas hamburguesas que pidió Marcela.
Es un deleite casi hipnótico ver a Diana degustar cada bocado con tantas ganas, olvidando por un instante las amarguras del día.
—Esa relación de ustedes me parece un tanto complicada de entender... Y ella es bastante posesiva contigo, ¿no? —comentó, rompiendo el silencio.
—Si es posesiva o no, realmente no lo sé, porque no la conozco lo suficien