La base de datos tardó cuarenta y dos segundos en responder.
Adrián lo sabía porque los contó. Uno por uno, con la misma concentración con la que un hombre que está a punto de abrir una puerta que no debería abrir cuenta sus propios pasos. Cuarenta y dos segundos de pantalla parpadeante y cursor que giraba sobre sí mismo como si también él tuviera dudas sobre lo que iba a encontrar al otro lado.
El archivo apareció fragmentado. Eso era normal en los registros de acceso restringido: primero lleg