Capítulo 54.
Mientras tanto Ragnar va teniendo cuidado de no ser perseguido.
Ese movimiento que tenía en medio de la vegetación era su camuflaje perfecto.
No hacer caminos.
No herir o lastimar plantas.
No dejar su rastro en ninguna parte.
En cuanto llega a una cueva oscura, los jadeos de alguien dentro del lugar comienzan a inundar las paredes.
— Vaya, vaya, vaya.— Susurra el alfa al llegar con un guerrero que tenía encadenado directamente hacia una roca.
— Creo que ya tuviste tiempo suficiente para pensar.