Capítulo 49.
Karen avanza por el marco de la enorme puerta del gran salón de la reina.
Sus pasos firmes haciendo eco en contra de las paredes dejaban clara su decisión de presentarse ahí.
— Vaya, vaya, vaya.
Alejandra sonríe sentada en su enorme silla.
Extendiendo sus manos con las joyas características de la reina.
El anillo con la cabeza de lobo y una luna con un diamante en el centro.
— ¿Decidiste venir?— Susurra ocultando su sorpresa.
Pero su mirada se desvía directamente hacia el niño con el mismo cabe