Capítulo 41.
Alejandra se acomoda su cabello rubio en un moño, con toda la delicadeza que una reina merece.
— Ahora si dime…
Marco detiene el instinto de poner los ojos en blanco.
Tenía bastante tiempo interrumpiendo la reunión.
— Estoy mostrándole los avances de los pequeños cachorros en sus agilidades.
Ella camina con porte aburrido, como si prefiriera estar en cualquier otro lugar que no fuera aquí.
— Bien, ¿y entonces qué se supone que hagan? ¿Qué tienen que hacer en este momento? ¿O tengo que ir yo