28. ¿TÉ?
RIVEN
Camino despacio, con el ramo de crisantemos lila apretado entre mis manos enguantadas.
El aire es frío en los jardines del mausoleo, y cada paso resuena hueco sobre las losas grises.
El silencio aquí pesa distinto.
No es la ausencia de sonido... es la presencia de recuerdos.
Su imagen sigue fresca en mi mente, aunque pasaron más de dos años desde la última vez que vine.
Su sonrisa, tan serena, tan viva, todavía me tortura.
Hay sonrisas que no deberían quedarse grabadas... porque duelen de