Cuando llegue a casa, aún había más de una patrulla de policía en las inmediaciones, baje corriendo del taxi que cogí en el aeropuerto, entrando en la casa encontrándome a María y a una amiga suya echas un mar de lágrimas.
— Gracias que ha vuelto señora, no encuentran a la niña — me dijo llorando
— Perdóneme señora soy el inspector Rodríguez, ¿es usted la madre de la niña? — me preguntó
— Si señor soy yo, ¿saben algo ya? — pregunté
— No, lo siento y el padre de la niña ¿puede ser que se